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Una de las estrategias prioritarias dentro de los sistemas sanitarios de las diferentes Comunidades Autónomas es la mejora de la seguridad del paciente. Desde hace un tiempo se han puesto en marcha diferentes iniciativas destinadas a promover prácticas seguras como cuidar la higiene de manos, prestar atención a las caídas, reducir infecciones o identificar de forma inequívoca a los pacientes. Este último punto es especialmente importante puesto que un error en la identificación del paciente puede condicionar su estancia en el centro, la atención que reciba, los costes sanitarios, etc. Por ello, los expertos recomiendan siempre comprobar la identidad del paciente antes de administrar cualquier tratamiento o realizar cualquier procedimiento invasivo. También desde la Organización Mundial de la Salud se considera la identificación del paciente un punto clave dentro de las soluciones para la seguridad del paciente.

¿Qué tipo de eventos adversos pueden producirse?

Algunas respuestas las podemos encontrar dentro de la publicación “Graves sucesos notificables en la atención médica”, del National Quality Form (NQF), una organización sin ánimo de lucro para la mejora de la calidad de las instituciones sanitarias en EEUU. En dicho documento se recogen los eventos que deben ser reportados y que nos permiten hacernos una idea de qué puede suceder si no se produce una identificación del paciente segura.

Por ejemplo, a nivel de procedimientos invasivos o cirugías, puede realizarse una cirugía sobre la parte del cuerpo errónea, puede ser al paciente equivocado o bien realizarse un procedimiento quirúrgico erróneo. Y, centrándonos en el tratamiento, puede producirse un error en la administración de la medicación (la dosis, el momento, la proporción…) Otro de los eventos relacionados puede ser la entrega de un bebé a la persona o familia equivocadas.

En los últimos años, la implantación de sistemas de identificación de pacientes mediante pulseras o brazaletes ha ayudado a reducir los riesgos de padecer los eventos adversos mencionados asociados a la identidad hasta en un 50%. No obstante, todavía se pueden minimizar más con la implantación de las tecnologías biométricas. Este sistema identificaría o verificaría al paciente por sus características únicas (su voz, su iris, su rostro y/o su huella) en todo el entorno sanitario desde un PC o cualquier dispositivo móvil.