seguridad del paciente

Seguridad del Paciente e Identificación Segura

La publicación del estudio ‘To Err is Human” (Errar es humano) del Instituto de Medicina de EE UU en 1999 marcó un antes y un después en la Seguridad del Paciente. Este estudio defendía que el error que resulta en un daño al paciente no es solo atribuible a la competencia de los profesionales de la salud, sus buenas intenciones o su trabajo duro, sino que la seguridad debe ser una característica intrínseca del sistema de atención sanitaria, ya sea un hospital o un centro de atención primaria. Y por tanto es necesario que todos los proceso de la atención sanitaria estén bien diseñados para que prevengan, reconozcan y reaccionen rápidamente antes los errores y los paciente no se vean afectados.

A partir de ese momento, han sido muchas las organizaciones internacionales, públicas y privadas, que han desarrollado distintos programas de seguridad del paciente que parten de la misma premisa.

Una de estas organizaciones es la Organización Mundial de la Salud (OMS), que en 2004 puso en marcha La Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente con el propósito de coordinar, difundir y acelerar las mejoras en materia de seguridad del paciente en todo el mundo.

En 2007, la OMS estableció nueve prioridades para identificar y priorizar los problemas de seguridad que hay que atender y para estudiar toda solución existente para dichos problemas que pueda ser adoptada, adaptada o desarrollarse aún más para su difusión internacional. Entre estas prioridades se encuentra -en la posición número dos- la identificación inequívoca del paciente para evitar o mitigar el daño provocado por los efectos adversos derivados de la atención sanitaria.

También desde la Unión Europea se han llevado a cabo distintas iniciativas, lideradas por el Consejo, instando a los países miembros a desarrollar políticas, estrategias y programa para mejorar la seguridad del paciente en sus organizaciones sanitarias. En España, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (MSSSI) viene desarrollando desde 2005 estrategias de seguridad del paciente para el Servicio Nacional de Salud en colaboración con las Comunidades Autónomas.

En concreto en el área de identificación del paciente, un informe elaborado en 2009 por el MSSSI establecía que prácticamente el 100% de los hospitales públicos españoles tienen implementados protocolos de identificación del paciente.

Esto son buenas noticias, pero si nos fijamos en las últimas estadísticas proporcionadas por el SiNASP, todavía hay mucho camino que recorrer para conseguir una identificación inequívoca del paciente en el 100% de los casos. El SiNASP informó que el 13,5% de los incidentes en hospitales notificados entre enero de 2014 y junio de 2015 estaban relacionados con la identificación del paciente, siendo este porcentaje del 11,8% en el caso de centros de atención primaria.

En cuanto a la situación en Colombia, otro de los países que seguimos muy de cerca, la prevalencia de eventos adversos en el sistema colombiano de atención hospitalaria es ligeramente superior a la española (en torno al 9-12%), situándose en un 13,1%. Sin embargo, aunque la identificación segura del paciente es una prioridad para el Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia -que ha venido desarrollando paquetes instruccionales en los cuales aparece de forma relevante y sistemática la estrategia para la correcta identificación del paciente- no existen estadísticas oficiales sobre la incidencia de eventos adversos provocados por errores de identificación.

Sistemas de identificación del paciente

Muchas organizaciones de salud han abordado de manera proactiva el problema de la identificación precisa del paciente al implementar nuevas tecnologías que complementan los métodos tradicionales de obtener información demográfica (nombre, números de identificación,..), tarjetas sanitarias, y otras pruebas de identificación (usuarios, contraseñas,..), como tarjetas inteligentes, pulseras con códigos de barra o pulseras RFID/ZIGBEE.

Sin embargo, no todos estos sistemas de identificación del paciente cubren la necesidades de identificación inequívoca de una organización sanitaria moderna. Solo la biometría lo hace.

Las tarjetas inteligentes y las pulseras están perdiendo efectividad como método único de identificación ante la creciente necesidad de las organizaciones sanitarias de soluciones de identificación que cubran las necesidades de nuevos puntos de contacto del paciente que están apareciendo: quioscos, portales de pacientes, aplicaciones móviles, telemedicina… además de otras desventajas inherentes a cada uno los sistemas.

Algunas de las desventajas de las tarjetas son:

  • Los pacientes pueden tener un grado más alto de sensibilidad a la información personal que se almacena en cualquier documento de acreditación debido a los temores de que esta se pierda, se robe o se comparta con terceros.
  • Tienen un coste inherente de reemplazo si se pierden o roban, que el paciente tiene que asumir.
  • El mercado está imponiendo el uso de los teléfonos inteligentes (Smartphones) para la acreditación e identificación personal.

Las pulseras también tienen desventajas:

  • Las pulseras dañadas, manchadas, alteradas, arrugadas, sucias o mal impresas pueden resultar en la incapacidad de identificar con precisión a un paciente antes de que se le preste atención médica.
  • Los sistemas de códigos de barras requieren una inversión inicial significativa en nuevos equipos y también un gasto de capital contínuo en mantenimiento y reparaciones.
  • Sólo funcionan cuando el pacientes está físicamente presente. Aparecen nuevos puntos de contacto con el paciente (quioscos, portales de pacientes, dispositivos móviles) donde no se pueden aplicar los códigos de barras.
  • Pueden ser intercambiadas, compartidas, robadas o falsificadas.
  • También puede ocurrir que el personal del hospital identifique erróneamente a un paciente durante el registro e imprima la pulsera con el nombre o el historial clínico electrónico de otro paciente.
  • Hay pacientes (con escayola, inflamaciones) a los que no se les puede colocar una pulsera.

Biometría, la solución para la gestión de la identidad del paciente más avanzada

La identificación biométrica es la única solución para la gestión de la identidad del paciente capaz de satisfacer la demanda de identificación inequívoca del paciente en cada uno de los puntos de contacto del paciente de la atención sanitaria actual, presenciales y online.

El uso de la identificación biométrica lleva la seguridad del paciente a un nivel superior, ya que permite que los pacientes se pueden identificar de manera inequívoca a través de características únicas como son sus huellas dactilares, su iris o su rostro, y no por algo que saben (número de identificación o contraseña) o llevan (tarjeta o pulsera).

Esto garantiza, entre otras cosas, que el tratamiento correcto se aplica a la persona adecuada, reduciendo eventos adversos en procedimientos de riesgo como administración de fármacos o hemoderivados, intervenciones quirúrgicas o pruebas diagnósticas. Mejorando así la calidad de vida y la atención al paciente.

Una de las características de la identificación biométrica, su multimodalidad, es especialmente relevante. Implica la idea de agregar la biometría como una capa adicional de protección de identidad, seguridad e identificación, pidiendo a los pacientes que se identifiquen a través de sus características físicas únicas antes de acceder a sus datos médicos y/o servicios médicos, y pudiendo concentrar los esfuerzos en las áreas más susceptibles a los errores de identificación, como puede ser la Admisión y Filiación de pacientes. Un ejemplo de este enfoque es la solución desarrollada por UMANICK y Sistelnetworks para estaciones de enfermería, que suma la tecnología móvil, el reconocimiento facial y la tecnología Near Field Communications (NFC) para incrementar la seguridad en el proceso de administración de medicamentos.

Podemos resumir las principales ventajas de la biometría en:

  • Seguridad: los pacientes se identifican por sus características físicas, por lo que son, y eso es imposible de fingir o falsificar.
  • Flexibilidad: permite el uso de múltiples tecnologías y dispositivos (huella dactilar, iris, reconocimiento facial).
  • Longevidad: una inversión en biometría aborda no sólo las necesidades actuales de identificación del paciente, sino que tiene la capacidad de adaptarse fácilmente a los nuevos escenarios que surjan en el futuro.
  • Escalabilidad: capacidad para escalar rápida y fácilmente, ayudando a crear y mantener los niveles más altos posible de integridad de datos.
  • Movilidad: proporciona una plataforma de identificación de pacientes integrada y segura a través de múltiples puntos de contacto con el paciente.
  • Multimodal: convive con sistemas de identificación ya existentes, como pueden ser las pulseras identificativas, reforzando la seguridad y aumentando el margen de mejora obtenido con la implantación de estos sistemas (en el caso de las pulseras, del 50% según algunos estudios) hasta llegar a alcanzar el 100% de eficacia.

 

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