El próximo mayo se cumplirá un año de la entrada en vigor del Decreto 78/2016, de 17 de mayo, sobre medidas de seguridad de pacientes que reciban asistencia sanitaria en los centros y servicios sanitarios ubicados en Euskadi. Con la aprobación de este decreto, el País Vasco activaba el desarrollo de regulación autonómica específica sobre seguridad del paciente.

identificación inequívoca del paciente

El Decreto 78/2016 establece la implantación de
planes de seguridad del paciente en la atención sanitaria, así como de sistemas de notificación de incidencias en los centros sanitarios, herramientas que permiten mejorar la seguridad del paciente en el conjunto de organizaciones sanitarias del País Vasco. Asimismo, dispone la puesta en marcha de un Comité de Seguridad del paciente y crea la figura del Referente en seguridad.

Cada centro, servicio y establecimiento sanitario en el País Vasco (privados y públicos) debe contar con un plan de seguridad del paciente que debe ser conocido por todo el personal que preste servicios en dicha organización. El plan de seguridad debe contar con un programa anual de acciones previstas en materia de seguridad, protocolos de seguridad que abarcan distintas áreas de atención sanitaria, planes de comunicación y formación, así como sistemas de evaluación, entre otros.

El nuevo sistema de notificación de incidentes de seguridad debe ponerse en marcha en todas las organizaciones sanitarias de Osakidetza-Servicio vasco de salud y en los centros privados con régimen de internamiento y en los que se realice cirugía mayor ambulatoria. Cualquier persona, sea profesional o usuario del centro, puede notificar de forma anónima a través de este sistema todo tipo de incidentes sin daño relacionadas con la seguridad en la asistencia.

El plazo para la aprobación de los planes de seguridad y la puesta en marcha del sistema de notificación de incidentes de seguridad era de 18 meses para los centros y servicios sanitarios, públicos y privados, con régimen de internamiento y en los que se realice cirugía mayor ambulatoria y de 12 meses para el resto, a partir de la entrada en vigor del Decreto. Los comités de seguridad debían constituirse en el plazo de 12 meses desde esta misma fecha.

 

La identificación inequívoca del paciente es una prioridad para Osakidetza-Servicio de salud vasco

El Decreto 78/2016 define que el plan de seguridad debe incluir, entre otros, un protocolo de seguridad para la identificación inequívoca del paciente. La correcta identificación del paciente ya se había definió como prioridad en el plan estratégico de seguridad del paciente de Osakidetza-Servicio de salud vasco 2013-2016, que está en el origen de este decreto.

El plan estratégico incluía un apartado dedicado a la identificación inequívoca del paciente en Osakidetza-Servicio de salud vasco donde se explicaba que las formas tradicionales de identificación del paciente, como son el número de habitación o de cama, el diagnóstico, las características físicas o psicológicas o el que responda a un nombre determinado se han demostrado poco eficaces para evitar los problemas derivados de una identificación errónea, tales como errores en la administración de medicamentos, intervenciones quirúrgicas, pruebas diagnósticas, transfusiones de sangre y hemoderivados, etc.

Osakidetza-Servicio de salud vasco ha centrado desde entonces sus esfuerzos para mejorar los sistemas de identificación del paciente en tres áreas: 1. Identificación física del paciente hospitalizado; 2. Verificación de la identidad del paciente en los sistemas de información; y 3. identificación del paciente no hospitalizado en los diferente puntos de atención de su red.

1. Identificación física del paciente hospitalizado

El 100% de las organizaciones hospitalarias de Osakidetza-Servicio de salud vasco ha implantado un sistema de identificación física del paciente, en el 100% de sus servicios. El sistema de identificación mayoritariamente adoptado es el de pulseras identificativas, que, aunque es uno de los método más utilizados, no garantiza la identificación inequívoca del paciente en el 100% de los casos. Su uso ha permitido reducir los errores de identificación en un 50% (3), pero entraña una serie de dificultades ampliamente documentadas entre las que podemos citar las siguientes:

  • Las pulseras dañadas, manchadas, alteradas, arrugadas, sucias o mal impresas pueden resultar en la incapacidad de identificar con precisión a un paciente antes de que se le preste atención médica.
  • Pueden ser intercambiadas, compartidas, robadas o falsificadas.
  • También puede ocurrir que el personal del hospital identifique erróneamente a un paciente durante el registro e imprima la pulsera con el nombre o el historial clínico electrónico de otro paciente.
  • Hay pacientes (con escayola, inflamaciones) a los que no se les puede colocar una pulsera.
  • Rechazo por parte de algunos pacientes (sentimiento de “cosificación”)
  • Su uso dificulta la práctica de algunos procedimientos
  • Sólo funcionan cuando el paciente está físicamente presente. Han aparecido nuevos puntos de contacto con el paciente (quioscos, portales de pacientes, dispositivos móviles) donde no se pueden aplicar las pulseras.

2. Verificación de la identidad del paciente en los sistemas de información

La implantación de la historia clínica electrónica (HCE) ha redundado en un entorno más seguro para los paciente, pero su uso no está exento de riesgos, presentes desde el mismo momento en que se da de alta al paciente en la base de datos, pudiendo suceder que se introduzca un paciente con datos identificativos diferentes a los suyos o se produzcan varias altas del mismo paciente con pequeñas variaciones en sus datos, dando lugar a duplicidades de historia clínica. En este sentido la American Health Information Management Association (AHIMA) calcula que entre el 8% y el 12% de los historiales médicos pueden estar duplicados o solapados con el de otro paciente, mientras que estudios de la Joint Commision Resources afirman que el 92% de estos errores se producen en Admisión.

3. Identificación del paciente no hospitalizado en los diferente puntos de atención de la red de Osakidetza-Servicio de salud vasco

La correcta identificación del paciente en cada uno de los contactos que este tiene con el sistema sanitario fuera de la hospitalización es crucial para evitar errores en la realización de pruebas diagnósticas, prescripción de medicamentos, entrega de informes, etc. evitando a la vez costes innecesarios y el fraude en la utilización de las prestaciones sanitarias. Por ello, debe ponerse en práctica en todos los puntos en los que el paciente recibe atención: atención al paciente, solicitud de cita previa, consultas médicas, consultas de enfermería, etc.

La identificación eficaz del paciente requiere, por tanto, de una estrategia integral para establecer estrategias de autenticación en cada punto de contacto. No todos los sistemas de identificación permiten satisfacer la creciente demanda de identificación inequívoca del paciente en cada uno de los puntos de contacto de la atención sanitaria moderna (quioscos, portales de pacientes, dispositivos móviles, etc.), como hemos visto, por ejemplo, en el caso de las pulseras identificativas, que necesitan de la presencia física del paciente para poder actuar.

 

La identificación biométrica es la solución para la gestión de la identidad del paciente más avanzada

La identificación biométrica es, sin duda, el sistema más seguro para garantizar la identidad del paciente, ya que permite que este se pueda identificar de manera inequívoca a través de características únicas como son sus huellas dactilares, su iris o su rostro, que no se pueden fingir o falsificar, y no por algo que sabe (número de identificación o contraseña) o lleva (tarjeta o pulsera).

Sus principales ventajas hacen de la identificación biométrica la solución más avanzada para la gestión de la identidad del paciente:

  • Seguridad: los pacientes se identifican por sus características físicas, por lo que son, y eso es imposible de fingir o falsificar.
  • Flexibilidad: permite el uso de múltiples tecnologías y dispositivos (huella dactilar, iris, reconocimiento facial).
  • Longevidad: una inversión en biometría aborda no sólo las necesidades actuales de identificación del paciente, sino que tiene la capacidad de adaptarse fácilmente a los nuevos escenarios que surjan en el futuro.
  • Escalabilidad: capacidad para escalar rápida y fácilmente, ayudando a crear y mantener los niveles más altos posible de integridad de datos.
  • Movilidad: proporciona una plataforma de identificación de pacientes integrada y segura a través de múltiples puntos de contacto con el paciente.
  • Multimodal: convive con sistemas de identificación ya existentes, como puede ser las pulseras identificativas, reforzando la seguridad y aumentando el margen de mejora obtenido con la implantación de estos sistemas hasta llegar a alcanzar el 100% de eficacia.

Su flexibilidad y movilidad hace que la identificación biométrica sea capaz de satisfacer la demanda de identificación inequívoca del paciente en cada uno de los puntos de contacto de la atención sanitaria moderna: quioscos, portales de pacientes, dispositivos móviles, etc.

Su multimodalidad permite que funcione de forma complementaria a otros sistemas de identificación que se estén empleando, como pueden ser las pulseras identificativas. De esta forma la biometría se agrega como una capa adicional de protección de identidad, seguridad e identificación, pidiendo a los pacientes que se identifiquen a través de sus características físicas únicas antes de acceder a sus datos médicos y/o servicios médicos en las áreas más susceptibles a los errores de identificación, como puede ser la Admisión y Filiación de pacientes.

Por todo ello, la identificación biométrica es la mejor alternativa para dar respuesta al reto de identificación inequívoca del paciente que tienen ante sí los hospitales y centros que forman parte de la red de Osakidetza-Servicio de salud vasco y las organizaciones sanitarias privadas del País Vasco, a la hora de seguir trabajando en la mejora de la seguridad del paciente en el marco de la nueva legislación.

Hace tan solo unos días, el Gobierno Vasco dio a conocer el presupuesto con el que contará su Departamento de Salud en 2017. 3.537.477.000 euros, el 32% del presupuesto total del Gobierno Vasco, de los cuales 2.644 millones corresponden al Contrato Programa de Osakidetza, que dispondrá de 52,6 millones de euros para inversiones en mantenimiento y mejora de infraestructuras y tecnología para dar continuidad a sus líneas estratégica, entre ellas, la  Estrategia de Seguridad del Paciente 2017-2020.

Póngase en contacto con nosotros si quiere saber más sobre cómo la biometría puede reforzar la seguridad del paciente y la integridad de los datos médicos en su organización sanitaria.

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