La imagen de un policía, o un funcionario público, tomando las huellas dactilares con el clásico tampón de tinta está pasando a la historia. En breve, los dedos manchados quedarán como un recuerdo de viejas películas en blanco y negro. La tecnología ha sustituido la tinta por escáneres, y el proceso de digitalización de las viejas tarjetas con huellas ha permitido su almacenamiento en grandes bases de datos. Hoy, en Umanick, nos acercamos a los distintos tipos de escáneres para la toma de huellas dactilares.

Desde hace siglos, la toma de huellas dactilares se ha realizado empapando la yema de los dedos en tinta y presionando después el dedo contra una tarjeta de papel. Cuando se comenzaron a digitalizar las bases de datos de huellas, estas tarjetas fueron escaneadas para su almacenamiento digital. En las últimas décadas, debido a la gran proliferación de sistemas de captura electrónica, ya no se toman las huellas dactilares con tinta.

 

Toma de huella dactilares con tinta. Foto de Exercise Tradewinds con Licencia CC:

 

Vamos a analizar los tipos de escáneres de huella dactilar más utilizados en la actualidad. Para empezar, los clasificamos en cuatro bloques: ópticos, capacitivos, térmicos, y por ultrasonidos.

 

Los escáneres ópticos
Son de varios tipos. El primero que analizamos es la tecnología más antigua y utilizada: el FTIR (Frustrated Total Internal Reflection). El dedo se coloca sobre un prisma de vidrio y se ilumina con luz difusa. La diferente reflexión entre las crestas y los valles de la huella se registra en un sensor CCD o CMOS (como las cámaras fotográficas digitales). Proporcionan imágenes de calidad, pero no pueden miniaturizarse, ya que el tamaño del prisma determina el grado distorsión en la imagen obtenida.

 

FTIR con prisma laminar. Igual que el primero pero con el sensor FTIR más pequeño. Para lograrlo, se talla la superficie interna del escáner en forma de microprismas, que simulan un prisma de mayor tamaño. La calidad de las imágenes es, en general, peor que en el caso anterior.

 

De Fibra Óptica. Este escáner crea una matriz de fibras ópticas verticales con las que el dedo entra en contacto. La luz residual emitida por el dedo es recogida por un sensor CCD o CMOS que registra la imagen. La imagen tendrá tanta resolución como número de fibras haya.

 

Electro-ópticos. Este tipo de escáneres funciona con un polímero que, si se polariza, emite luz en función del potencial que se encuentre en una de sus caras. Así, la diferencia de potencial creada por las crestas y los valles queda registrada por una matriz de fotodiodos o un sensor CMOS.

 

De Lectura Directa. Esta técnica es la única que no requiere contacto con el escáner. Se toma una fotografía de muy alta calidad de la huella y se procesa para corregir distorsiones. Es un método poco extendido, porque es complicado obtener imágenes con la resolución y el contraste necesarios.

 

Los escáneres capacitivos
Este tipo de escáneres son muy comunes. Están compuestos por una superficie formada por un matriz bidimensional de placas de pequeños condensadores. La piel actúa como la segunda placa de los condensadores y, dependiendo de la distancia, la capacitancia variará y se pueden distinguir fácilmente las crestas de los valles. El principal problema de estos escáneres es su mantenimiento y durabilidad, ya que el recubrimiento del escáner debe ser lo suficientemente fino para que sea preciso, pero sin ser tan delgado como para que pueda dañarse. Adicionalmente, las descargas electrostáticas pueden causar daños irreversibles al escáner.

 

Toma de huella dactilar con un dispositivo electrónico. Foto de West Midlands Police con Licencia CC.

 

Los escáneres térmicos
Los escáneres térmicos están fabricados con material piroeléctrico. La diferencia de temperatura entre las crestas de la huella dactilar, en contacto con su superficie, y los valles puede ser captada fácilmente. Un factor importante de error es que, cuando el equilibrio térmico se alcanza por la presión del dedo, la imagen desaparece. Para evitarlo, la huella se adquiere mediante un barrido, es decir, deslizando el dedo por la superficie del escáner. Estos escáneres permiten reducir el área de adquisición, pudiéndose integrar en sistemas portátiles y son más resistentes a daños externos que los capacitivos.

 

Los escáneres de ultrasonidos
El funcionamiento de un escáner de ultrasonidos es comparable a una ecografía. Envía señales acústicas a la superficie del dedo y capta el eco recibido. Esta señal permite reconstruir la forma de la huella y la estructura de crestas y valles. Su principal ventaja es que es invulnerable a la suciedad o incluso a materiales que se interpongan entre el dedo y el sensor, como unos guantes finos. La gran desventaja es su complejidad, que hace difícil integrarlo en dispositivos pequeños, y su precio que, en comparación con otros tipos de escáneres de huella dactilar, es relativamente caro. La adquisición de las imágenes también es, en comparación con otros sistemas, más lenta.
 
El pequeño tamaño de los escáneres, su fácil integración -incluso en teléfonos-, su usabilidad y sus bajos costes, convierten a la huella dactilar en una tecnología muy útil para su implantación como sistema biométrico de identificación de personas en oficinas, hospitales, hogares y edificios corporativos, por ejemplo.

 

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