En los sistemas de identificación biométrica, como en cualquier otro sistema, es importante la eficiencia de todos los elementos que lo componen. Especialmente la parte humana del sistema es muy influyente en el éxito de su funcionamiento o la consecución de un óptimo rendimiento.

Un ejemplo que seguro todos conocemos: Juan se compra un teléfono móvil de última generación. Juan se siente como un niño con su nuevo juguete; quiere usarlo YA. Debido a sus ansias, empieza a toquetear el teléfono sin saber cómo funciona realmente. Tres meses más tarde, y con alguna desconfiguración que otra, consigue operar las funciones básicas. Sin ser consciente de ello, Juan ha estado entrenando – como parte del sistema Juan-teléfono móvil – para conseguir un rendimiento que él mismo considere aceptable. Pero… ¿realmente Juan está obteniendo un rendimiento óptimo del sistema? ¿Qué habría ocurrido si Juan hubiese sido instruido por alguien experto? ¿El coste del teléfono móvil es proporcional al uso que Juan sabe hacer de él o con un buen asesoramiento le podría haber sacado mucho más partido?
 
Extrapolando este ejemplo a los sistemas biométricos, nos encontramos con situaciones similares. La mayoría de las empresas o personas que utilizan sistemas biométricos no obtienen el rendimiento esperado al desembolso económico que han realizado. Generalmente, dicho gasto es directamente proporcional a las características del dispositivo de identificación. Esto no es más que una réplica del ejemplo de Juan con su móvil. Por eso es primordial que las compañías expertas en biometría e identificación realicen una impecable implantación del sistema biométrico y, a su vez, los usuarios están en su derecho de exigirlo.
 
Esto conlleva una correcta captura de la muestra biométrica (enrolamiento) de cada usuario, una adecuada configuración y ajuste del dispositivo de identificación, además de adoptar las medidas de seguridad oportunas. Por otro lado, es muy importante instruir al usuario administrador a configurar su dispositivo y, especialmente clave, informar bien al usuario (o usuarios) para que coloque bien el dedo, la cara, la tarjeta etc. En definitiva, que tenga una actitud colaborativa con el sistema para obtener el funcionamiento esperado.
 
Con esta indispensable formación previa tanto para usuarios como administradores del sistema, un enrolamiento minucioso buscando la perfección en la captura de la muestra biométrica, y con una colaboración completa del usuario a la hora de ser identificados, obtendremos el máximo rendimiento de cualquier sistema de identificación. En Umanick estamos muy concienciados con esto. Fruto de ello son nuestros casos de éxito en la aceptabilidad de los sistemas que implantamos.
 

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