No todos tenemos una forma tan característica de caminar como los cowboys del lejano Oeste, pero, independientemente del estilo, cada uno de nosotros tiene una forma de andar que nos hace únicos. A diferencia de otras técnicas biométricas más tradicionales como el estudio de la huella dactilar, el reconocimiento por la forma de andar analiza el comportamiento del sujeto y no un rasgo físico, teniendo múltiples aplicaciones y siendo la medicina una de ellas.

 

Próstesis de piernas. Imagen con Licencia CC de U.S. Navy

 



Child walking on the beach


Es algo que tenemos muy mecanizado y no reparamos en su singularidad pero, en realidad, caminar sobre dos pies es una tarea extremadamente compleja. Nuestra capacidad de poner un pie delante del otro es el resultado de una sutil coordinación entre el cerebro y la médula espinal. 
 
Imitar la forma de andar de un bípedo en un robot o simularlo en un ordenador es realmente complejo e implica muchos más parámetros de los que nos podemos llegar a imaginar. Es por eso que los robots humanoides y los avatares informáticos a menudo parecen rígidos, sugiriendo al andar lo contrario de naturalidad.
 
El análisis del paso es ya un elemento fundamental en la medicina, sirviendo, por ejemplo, para reconocer ciertas enfermedades como el mal de Parkinson, la parálisis cerebral o la esclerosis múltiple, pero aún queda mucho campo donde investigar. 
 
Con la esperanza de poder ayudar a crear prótesis que se adapten mejor a las necesidades de personas con discapacidad en las extremidades inferiores, Steve Berger se propuso como objetivo de su tesis investigar en esta área.  En primer lugar, creó un personaje en 2D por ordenador, Regis, al que le tuvo que atribuir todos los parámetros básicos que utiliza el ser humano para realizar la función de caminar, como el número de músculos y tendones que intervienen, su longitud, así como la intensidad de los reflejos básicos. Posteriormente los fue adaptando y corrigiendo, introduciendo la idea del consumo de energía al conseguir que Regis fuera capaz de optimizar sus esfuerzos y pudiera caminar por largos periodos de tiempo.
 
En la siguiente fase, el joven científico se centró en desarrollar un modelo que permitiera a Regis superar obstáculos colocados en el suelo. “Me di cuenta que, para que Regis se cayera el menor número de veces posible, los músculos necesarios debían ser activados en un determinado orden, ejerciendo cada uno de ellos la cantidad exacta de presión.” Lo que a nosotros nos resulta tan fácil y natural es para Regis una proeza de cálculos.

 

Conoce a Regis y cómo da sus primeros pasos



 

Berger tiene la esperanza de comprender a la perfección el mecanismo de coordinación de estos movimientos para, a largo plazo, contribuir a la creación de dispositivos y prótesis que permitan a discapacitados, no solo poder volver a caminar, sino también ser capaces de manejarse en terrenos difíciles y desiguales. “Para conseguirlo, es fundamental entender a la perfección la lógica de la biología. Solo así se lograrán construir robots que sean realmente robustos, funcionales y perfectamente adaptables.”
 
Como en cualquier sistema biológico, el uso de simulacros es muy útil para comprender exactamente qué ocurre al caminar. “Los simulacros nos permiten simplificar la función de andar separando y aislando cada uno de sus componentes con la finalidad de formular diversas hipótesis y ponerlas a prueba. Una vez hecho esto, pueden ser validados y aplicados en un robot.” 
 
Nuestro joven científico va a continuar su carrera académica con un doctorado, siguiendo sus investigaciones sobre la forma de caminar, pero centrándose más en sus aspectos cognitivos, es decir, la conciencia y la imagen que se tiene de uno mismo durante la acción de andar. Berger admite que su percepción a la hora de ir de un sitio a otro ha cambiado, habiéndose vuelto mucho más consciente de su singularidad. “De cuando en cuando, camino con las manos”, bromea.

 

¿Y tú? ¿Piensas que ahora vas a ver tu forma de caminar con otros ojos? Recuerda que es única! Ver fuente

By | Miércoles, agosto 22, 2012|1 comentario