¿Ya sabes cuál es la diferencia entre verificar e identificar? ¿No? Pues solo tienes que echar un vistazo a la entrada que Umanick publicó en este mismo blog hablando de las principales características y diferencias entre ambos procesos. Si no lo recuerdas bien, puedes repasarlo aquí. En esta segunda entrega dedicada al tema, vamos a realizar una comparación entre verificación e identificación para que puedas decidir cuál te interesa más a la hora de implementar un sistema biométrico.

Vamos por partes. Primero veamos las ventajas de la verificación y, por seguir con el hilo del artículo anterior, por qué algunos bancos están empezando a usar este método para que sus clientes accedan a los servicios, por ejemplo, de cajeros automáticos. Una razón de peso es que el proceso de verificación biométrica es mucho más rápido que el de identificación, especialmente cuando el número de usuarios enrolados en la base de datos es muy alto.

Esta mayor rapidez frente a la identificación se debe a que en la verificación se realiza una única comprobación: la muestra biométrica insertada con la del usuario a verificar (1:1). Por el contrario, para el proceso de identificación debemos comparar la muestra biométrica con toda la base de datos (1:N). Por esta razón, es habitual usar verificación cuando se quiere validar la identidad de un individuo con más velocidad o con un sistema con capacidad de procesamiento limitada.

En este vídeo del banco brasileño Bradesco podéis ver un ilustrativo ejemplo de aplicación real, con tecnología biométrica de Fujitsu.

 

También es recomendable el uso de la verificación frente a la identificación en aquellos escenarios donde el número de usuarios sea muy elevado. En la verificación, al llevarse a cabo una única comparación, la probabilidad de error (FAR y FRR) es constante, independientemente del número de usuarios enrolados en la base de datos. En cambio, en la identificación, al incrementarse el número de usuarios enrolados, la probabilidad de error aumenta proporcionalmente. Consecuentemente, en los casos donde se encuentren grandes bases de datos, la identificación puede considerarse un método poco seguro y, por tanto, no válido para su objetivo.

 

 

¿Y las ventajas de la identificación?
Ahora veamos el proceso de identificación y sus ventajas sobre el de verificación. Una de las más claras es el menor gasto en implementación y mantenimiento. En la verificación, el usuario debe poseer un elemento externo para declarar su identidad ante el sistema como, por ejemplo, una contraseña o una tarjeta, que se debe suministrar al inicio del proceso o remplazar en caso de pérdida, incrementando el coste de forma proporcional al número de usuarios. Por otro lado, en la verificación, el usuario debe tener asignado un número de identificación que puede ser olvidado, desterrando así una de las grandes ventajas que nos ofrece la biometría: nada que recordar

En la verificación, al contrario que en la identificación, el usuario debe introducir un número o tarjeta, obligándole a tener contacto físico con el sistema. Se pierde así otra de las principales ventajas que nos ofrece la biometría, es decir, ser no intrusiva al no necesitar de la colaboración del sujeto. En este mismo sentido, y aunque el proceso de identificación sea más lento que el de verificación, no hay que olvidar que se pierde tiempo al introducir los datos del usuario durante la verificación.

Para acabar, una de las ventajas fundamentales de la identificación frente a la verificación es que no necesita de la colaboración del usuario. Por esta razón, es perfecta para la búsqueda de criminales que, por supuesto, no quieren ser descubiertos. Ejemplos claros de esta aplicación de la identificación biométrica es cuando se encuentra una huella en la escena de un crimen o se utilizan las cámaras de seguridad en un aeropuerto para buscar terroristas.

¿Qué es mejor: verificación o identificación?

La respuesta a esta pregunta es clara: depende de cada escenario. Donde la prioridad sea la seguridad con un gran número de usuarios, la verificación será la técnica adecuada en la mayoría de los casos. El elevado nivel de seguridad es la clave de la verificación, independientemente del inconveniente que supone aportar otra información, además del rasgo biométrico, y el gasto extra generado por el coste de las tarjetas. Ejemplos claros son los bancos, entornos militares o zonas de empresas con información sensible. La conclusión es que, con la verificación, se gana seguridad respecto a la identificación.
Por su parte, la identificación es una buena solución, por ejemplo, en los casos donde se realice un control de presencia y todos los usuarios sigan un mismo horario. En este escenario, la rapidez es fundamental para evitar colas de espera y aglomeraciones. Además, la identificación es la solución si se busca evitar el sobrecoste por el uso de tarjetas, o eliminar la posibilidad de que los usuarios olviden un número PIN o contraseña. En este caso, la conclusión es que con la identificación se gana en comodidad en comparación con la verificación.

 

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