código binario en forma de llave

Los sistemas de control de acceso tienen como objetivo permitir o denegar la entrada de determinados individuos a una zona protegida. A día de hoy, los sistemas de control de acceso forman parte de muchas organizaciones, siendo éstas cada vez más conscientes de su importancia.

Los dispositivos actuales para el control de accesos automatizado utilizan tarjetas, tecnología biométrica o la combinación de ambas. De todas las técnicas biométricas, la más extendida es la huella dactilar, pero nuevos y muy cualitativos terminales se han abierto paso en el mercado, como es el caso del reconocimiento facial. Se trata de sistemas con buenas tasas de falso rechazo, más fiables y cómodos que los existentes hace unos años. Otras tecnologías biométricas, como el reconocimiento de iris o retina, no han acabado todavía de implantarse de forma sólida debido, principalmente, al precio de sus equipos. Por otro lado, punteras tecnologías como, por ejemplo, los terminales que fusionan el reconocimiento por huella más las venas dactilares entran pisando fuerte. Esta innovadora tecnología combina los mecanismos de protección de cada una de las biometrías, siendo extremadamente robusta al fraude.
 
En el caso de los dispositivos donde se necesita una tarjeta, la tecnología RFID (Radio Frequency IDentification – identificación por radiofrecuencia), ha desbancado a la banda magnética y al código de barras. Se trata de un sistema de almacenamiento y recuperación de datos remoto capaz de transmitir la identidad de un objeto (similar a un número de serie único) mediante ondas de radio. La gran variedad de formatos es una de sus muchas ventajas: etiquetas, tarjetas, transpondedores o tags RFID en forma de reloj, pulsera, llavero e incluso chips RFID implantables.
 
Hoy en día, todos somos conscientes de la importancia que ha adquirido la movilidad en nuestras vidas. Naturalmente, también se ha convertido en un aspecto esencial para las empresas, lo que ha llevado a que los sistemas de seguridad y, en particular, los sistemas de control de accesos se adapten a esta realidad. Near Field Communication (NFC) es una tecnología de comunicación inalámbrica que permite el intercambio de datos entre dispositivos a corta distancia. Deriva de las etiquetas RFID y se trata de una plataforma abierta pensada desde el inicio para teléfonos y dispositivos móviles. Auguran los expertos que estos dispositivos se acabarán convirtiendo en uno de los medios más extendidos para la identificación de personas. A través de la tecnología NFC podemos operar con un solo dispositivo (nuestro móvil) para un sinfín de aplicaciones, desde realizar compras, intercambiar información hasta acceder a lugares restringidos. Para incrementar la seguridad en el control de accesos, a la identificación por NFC aconsejamos añadir tecnologías de autenticación biométrica como, por ejemplo, el reconocimiento facial o por huella dactilar.
 
En los sistemas de control de acceso, el uso de la biometría es la única técnica que permite asegurar que solamente las personas autorizadas puedan entrar en las áreas a las que les está permitido el acceso. Pero ésta no es la única ventaja que tiene el uso de la biometría. En comparación con los sistemas tradicionales de uso de claves o tarjetas, la biometría evita además los costes y el riesgo que ocasionan la pérdida, duplicación o robo de contraseñas o tarjetas de identificación. Fuente: Cuadernos de Seguridad nº 267